Vecinos de Jinotepe, Carazo, apesarados por el fin de la calidad del Colegio San José: «Ahora será mediocre»

La confiscación del colegio San José y su reinauguración como centro educativo Bismark Martínez ha dejado un ambiente de decepción entre los miembros de la comunidad educativa del municipio de Jinotepe. El régimen no solo cambió el nombre del colegio sino que además designó como subdirector a Hermes Morales, quien es señalado de tener presuntos vínculos con el paramilitarismo.
Según las denuncias de los voceros de la comunidad y algunos pronunciamientos en redes sociales, Morales, proveniente del barrio El Socorro, es un individuo con lazos cercanos a figuras paramilitares.
Un opositor caraceño, que aceptó hablar bajo anonimato aseguró a Artículo 66 que Morales es hermano de Norberto «El 15» Morales, exjefe de custodia de Humberto Ortega y señalado por su implicación en el asesinato del joven Jean Paul Genie en 1990.
Nota relacionada: Rosario Murillo anuncia nuevas autoridades del colegio confiscado en Jinotepe: esta es la directiva
La fuente aseguró que en un principio los planes de la codictadora Rosario Murillo eran designarlo como director, pero ante la consternación de la comunidad hubo un cambio de planes y, fue entonces, cuando designaron Marling Mendieta Baltodano, relegando a Morales al segundo cargo.
«Con toda la bulla que hemos hecho de que el hermano y él son paramilitares, las autoridades decidieron poner a otra directora y dejarlo a él como subdirector, pero es lo mismo, él va a cumplir las funciones de director, él es el que va a mandar ahí, un sinvergüenza paramilitar», expresó la fuente en la entrevista.
Padres están alarmados y bajo amenaza
Los padres de familia, según la fuente, están alarmados por la imposición de estas autoridades y el ambiente de incertidumbre que rodea el futuro de la institución educativa tras su confiscación por el régimen de Ortega y Murillo.
Además, relató que durante la reinauguración el pasado lunes, 18 de agosto, había un ambiente de tristeza en la comunidad. «Ni los niños ni los familiares de los alumnos aplaudían. Parecía un velorio. Ellos -el régimen- llevaron su barra (portátil), pero nadie parecía contento» comentó el informante.
Añadió que, tras la toma por parte del gobierno sandinista, muchos padres están considerando sacar a sus hijos del centro educativo, aunque no hay vacantes disponibles en otras instituciones públicas. «Los amenazaron y les dijeron que no hay cupo en otra escuela ni matrícula si los quieren retirar a la mitad del año escolar», indicó.
Nota relacionada: Murillo confirma confiscación de colegio en Jinotepe, lo rebautiza como «Bismarck Martínez»
Según la denuncia, los docentes del colegio también se sienten atrapados por la situación, pues, aunque se afirma que solo se cambiaron las autoridades, hubo cambios en la estructura y el trato hacia el personal «Te imaginas en qué circunstancias estarán los maestros, que tienen altos estándares de enseñanza y ahora estarán dirigidos por un paramilitar».
La vecino de Jinotepe destacó que el colegio San José, hasta su confiscación, era conocido por su alto nivel de enseñanza, pero que ahora temen que se convierta en parte del sistema educativo público del Estado, donde la calidad ha mermado por el adoctrinamiento y el control político aplicado en las aulas.
«Ningún colegio público del Estado tiene la calidad que tenía el colegio San José. Ahora será una enseñanza mediocre, como en los otros colegios públicos», lamentó.
Estudiantes con bandera del sandinismo
La denuncia de la comunidad contrasta con las declaraciones dadas por Rosario Murillo tras la reinauguración. Durante su alocución del 18 de agosto, presentó a las nuevas autoridades como «profesionales comprometidos con la educación para la vida».
Además, anunció que el plan de estudios del ahora Centro Bismarck Martínez sería expandido para incluir asignaturas, talleres de arte y cultura como coros, orquestas sinfónicas Rubén Darío, danza, pintura, dibujo y ajedrez avanzado, entre otras.

Sin embargo, durante la actividad de apertura lo que más llamó la atención fue que los estudiantes fueron obligados a ondear la bandera del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y a rendir culto a la figura de Bismark Martínez, reconocido por el régimen como un «mártir sandinista» y víctima durante las protestas del 2018, aunque nuestra fuente dice que esta persona era también un paramilitar.

Comentarios