Bayardo Arce, preso en casa por cárcel. Policía allanó sus oficinas y confiscó equipos y papeles

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo habría ejecutado un operativo policial contra uno de sus históricos cuadros de poder: Bayardo Arce Castaño, excomandante de la Revolución Sandinista y asesor económico presidencial con rango de ministro. Según una fuente que dijo tener información cercana al círculo de Arce Castaño, la oficina del controversial asesor presidencial, ubicada en el reparto El Carmen —a unas 150 metros de la residencia oficial de Ortega y Murillo— fue allanada por agentes policiales, quienes retiraron a la seguridad privada del lugar y confiscaron computadoras, documentos y otros equipos.
La misma fuente aseguró que, tras el allanamiento, Arce fue recluido bajo régimen de casa por cárcel en su mansión privada ubicada en las afueras de Managua, en un exclusivo paraje contiguo al camino hacia San Isidro de la Cruz Verde, al sur de la capital. La residencia —una construcción de unos 800 metros cuadrados valuada en casi un millón de dólares, según revelaciones periodísticas— permanece vigilada y bajo control policial.
«Sí, al parecer ya le ha pasado la factura la Rosario. Esa es una factura que se la está cobrando ella. Rosario lo odia y desde hace tiempo se lo ha querido volar, pero lo había venido dejando hasta que ya ahora parece que se lo está quitando de en medio», confió la fuente bajo condición de anonimato.
Otra fuente que también conoce a Arce dijo a este medio: «Se le llevaron a los escoltas, pero no tengo información de que no lo dejen salir. No tengo información de que esté en casa por cárcel».
La última aparición pública del comandante Arce fue hace un poco más de una semana, durante la presentación de una video de propaganda sandinista, producido por el fanático Marcio Vargas. En las fotos se ve a Arce a la par del exboxeador Rosendo Álvarez. En la presentación también estuvo el embajador de Palestina en Managua.

Un poder de décadas
Bayardo Arce fue uno de los nueve comandantes que integraron la Dirección Nacional del FSLN en los años ochenta, el máximo órgano de poder durante la revolución. Con el FSLN en la oposición en los años 90 y principios de los 2000, Arce asumió un rol estratégico en la Asamblea Nacional, donde presidió la Comisión de Economía y Presupuesto, consolidándose como un operador financiero del partido rojinegro.
Con el regreso de Daniel Ortega al poder en 2007, Arce fue nombrado asesor económico presidencial, puesto desde el cual articuló el modelo de “diálogo y consenso” entre el Ejecutivo y el gran capital nacional. Durante más de una década, fue el cerebro detrás de los acuerdos y leyes que facilitaron beneficios fiscales y estabilidad operativa a los empresarios organizados en el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), en una alianza que se rompió tras la rebelión cívica de abril de 2018.
En paralelo a su influencia política, Arce se consolidó como un empresario poderoso en el sector agroindustrial. Fue propietario de la empresa arrocera Agricorp, lo que lo convirtió en uno de los rostros visibles de los llamados “nuevos ricos” del sandinismo. Su riqueza personal, su cercanía con el empresariado y su poder técnico en el diseño de políticas económicas lo mantuvieron en el núcleo duro del régimen, incluso después de que la relación con el COSEP colapsara.
Caída en desgracia
Desde el rompimiento entre la dictadura y el sector privado, Bayardo Arce empezó a perder influencia dentro del gobierno. Aunque oficialmente fue ratificado el 17 de agosto de 2024 como asesor para asuntos económicos y financieros con rango de ministro —en un decreto que confirmó a 17 asesores presidenciales—, ya había sido relegado de los círculos de toma de decisiones, y su visibilidad pública se redujo drásticamente.
Fuentes empresariales y allegadas al FSLN han señalado que su empresa Agricorp fue objeto de fiscalizaciones intensas y que los vínculos de Arce con actores económicos independientes eran vistos con recelo por la cúpula del orteguismo. Su figura, otrora intocable, comenzó a ser percibida como incómoda por Rosario Murillo, quien según fuentes políticas lleva años acumulando resentimiento contra él.
El allanamiento de sus oficinas y su confinamiento en casa por cárcel confirmarían un giro decisivo: la caída de uno de los hombres más poderosos del sandinismo, que por décadas tejió relaciones, acumuló poder económico y fue engranaje en la arquitectura de dominio político del partido sandinista.
Un empresario que conoció a Arce durante su relación con el gran capital, opinó que en esta operación para someter bajo un régimen de casa por cárcel al otrora poderoso comandante sandinista, obedece a que Rosario Murillo ha definido «un perfil de posibles presas: «1. Los sandinista históricos, 2. Los que no comulgan con el gobierno actual (aunque no lo digan públicamente) y 3. Los que tienen patrimonio que confiscar».
Hasta el momento, ni la Policía Nacional ni la propia Rosario Murillo han informado públicamente sobre este operativo. Tampoco se han emitido órdenes judiciales o comunicados que confirmen su detención formal, lo que deja en evidencia de que se trata de una medida política ejecutada con total discrecionalidad, como ha ocurrido con otros cuadros históricos o empresarios que caen en desgracia ante la familia gobernante.

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