Elton Rivera, estudiante expulsado por la dictadura en 2018, se gradúa como médico en Rumanía

El joven nicaragüense Elton Rivera, originario de Matagalpa, celebró este jueves su graduación como médico en Rumanía, tras haber sido expulsado de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) en 2018 por participar en las protestas contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Después de cuatro años en el exilio y de múltiples obstáculos, Rivera logró retomar su carrera de medicina en Europa del Este y hoy se convierte oficialmente en profesional de la salud.
«La graduación fue uno de los momentos más esperados de mi vida, fue el alcance de un sueño y el triunfo de una larga lucha», dijo Rivera a Artículo 66 a través de un mensaje enviado por WhatsApp desde Târgu Mureș, ciudad rumana donde concluyó sus estudios.
«Sentí mucha alegría, satisfacción y agradecimiento con Dios. Fue un momento en el cual pensé mucho en mi familia, en mi país. Tuve el honor de desfilar con la bandera de mi país y eso me llenó de mucho orgullo», expresó el joven médico, quien culminó sus estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad de Medicina, Farmacia, Ciencias y Tecnología de Târgu Mureș (UMFST), una de las instituciones académicas más reconocidas de Rumanía en el área de salud.
Rivera inició la carrera de medicina en 2014 en la UNAN-Managua, pero fue expulsado en 2018 cuando cursaba quinto año, en el contexto de la brutal represión desatada por la dictadura contra los estudiantes universitarios que participaron en las protestas cívicas de abril. Rivera cuenta que no logró reinsertarse inmediatamente a continuar su carrera por los enormes obstáculos que representa el exilio para los seres humanos, sobre todo para los jóvenes. «Bueno, no fue tan rápido, antes de poder retomar mi carrera pasé 4 años sin poder avanzar en ella. Me costó mucho encontrar la oportunidad», recordó.
Después del exilio, logró reinsertarse en la vida académica gracias a una beca en Rumanía, donde finalmente pudo completar su formación médica. «Mi deseo como médico es poder integrarme pronto en el campo laboral, hacer estudios de posgrado y especialidad. Quiero ahora aportar a mi país desde la salud y la ciencia. Me interesa mucho tratar temas de salud de personas migrantes, como lo soy yo», señaló Rivera.
La historia de Elton es una entre centenares de estudiantes nicaragüenses que fueron expulsados y criminalizados en su propio país. Según estimaciones de organizaciones estudiantiles y de derechos humanos, más de 200 estudiantes fueron expulsados de universidades públicas y privadas entre 2018 y 2022, como represalia por haber participado en manifestaciones pacíficas. En muchos casos, sus expedientes académicos fueron eliminados o desaparecidos de los archivos universitarios para impedir que continuaran sus estudios en otros países.
La represión también alcanzó la estructura institucional de la educación superior. Como parte de su ofensiva contra el pensamiento crítico, la dictadura sandinista ha confiscado más de 30 universidades privadas, entre ellas la histórica Universidad Centroamericana (UCA), propiedad de la Compañía de Jesús. La UCA fue despojada de todos sus bienes en 2023, bajo acusaciones infundadas de promover el terrorismo. El régimen la cerró, la rebautizó y la puso bajo el control absoluto del Consejo Nacional de Universidades (CNU), que responde directamente a Daniel Ortega y Rosario Murillo.
En los últimos días, la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN), brazo estudiantil represivo del Frente Sandinista, anunció públicamente que impulsará un proceso de vigilancia revolucionaria interna y espionaje en las universidades, lo que ha sido interpretado como un nuevo intento por sofocar cualquier disidencia en los recintos educativos. Esto apunta a una posible nueva ola de persecución y represión contra estudiantes y docentes, especialmente en las universidades públicas controladas por el régimen.
Pese a ese panorama incierto, Elton Rivera no pierde la esperanza de regresar a su país y de poder aportar a la salud y el desarrollo de los nicaragüenses. De momento, dice, tratará de enfocar su aporte a los exiliados y desterrados.

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