Ortega y Murillo, en campaña por fortalecer la retórica de «vigilancia revolucionaria» en los barrios nicaragüenses

En un claro mensaje de reafirmación del control y la vigilancia política dentro de Nicaragua, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha intensificado en los últimos días su retórica para justificar la persecución constante sobre la ciudadanía nicaragüense. Ayer, 21 de julio, la codictadora y vocera del régimen, Rosario Murillo, lanzó un discurso en el que enfatizó la necesidad de estar «vigilantes».
«Por ahí, alguno de aquellos sobrados y metiches podrá estar queriendo acechar, pero aquí estamos vigilantes… vigilantes siempre y esa es una misión, de servicio a la patria, que no podemos perder de vista: construimos, y vigilamos. Defendemos, y vigilamos. Vamos avanzando contra la pobreza, y vigilamos. Vigilantes siempre», dijo durante su intervención habitual.
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Estas declaraciones se suman a las pronunciadas dos días antes por el mismo Daniel Ortega, durante la conmemoración del 46 aniversario de la revolución sandinista el 19 de julio. En un acto marcado por la ausencia de jefes de Estado extranjeros, Ortega lanzó advertencias explícitas contra lo que calificó como «enemigos», sin precisar nombres ni pruebas, pero advirtiendo cárcel para quienes considere adversarios del régimen.
Ortega subrayó la importancia de la vigilancia política en todos los espacios, especialmente en los barrios, haciendo un llamado a la “vigilancia revolucionaria” como mecanismo para identificar y procesar a «terroristas», «conspiradores» y «vendepatrias». «Por eso tenemos que mantenernos siempre con todas las tareas que tenemos que cumplir: estudio, preparación, trabajos y diferentes actividades, sin descuidar en el lugar, en el barrio donde estemos trabajando, sin descuidar la vigilancia revolucionaria», dijo durante su discurso.
«El enemigo siempre está conspirando. Siempre está tratando de provocar derramamiento de sangre. Está tratando de provocar dolor, dolor, dolor en la familia nicaragüense. Porque piensan que pueden derrocar la revolución, porque cuentan con el respaldo de los imperialistas de la tierra», insistió.
Una vieja estrategia
Con su llamado a mantener una «vigilancia revolucionaria», Ortega impulsa que cada ciudadano se involucre activamente en señalar y reportar a quienes son vistos como «enemigos» del régimen, retomando así una práctica instaurada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) desde los años 80. Esta estrategia, conocida como Seguridad del Estado, ha funcionado como un mecanismo represivo respaldado por entrenamiento proveniente de Cuba y Rusia, que fomenta la denuncia entre vecinos y familiares para controlar y perseguir a la población.
Desde 2023, la Policía Nacional activó una estructura de vigilancia política en los barrios coordinada estrechamente con los coordinadores del Consejo del Poder Ciudadano (CPC), organismo que actúa como brazo local del partido gobernante, según detalla el portal Divergentes.

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