Dora María Téllez: Daniel Ortega se mostró como un «líder acorralado, temeroso y en una despedida desesperada»

La comandante guerrillera Dora María Téllez desglosó el reciente acto del 19 de julio, el que encabezó el dictador nicaragüense Daniel Ortega. En un video que colgó en su canal YouTube, la analista política calificó las palabras y la presencia del caudillo sandinista como un «grito desesperado» ante el deterioro físico y mental del mandatario, quien llegó al evento flanqueado por fuerzas de seguridad y escoltas con mamparas antibalas.
Según Téllez, el acto no fue una simple celebración por el 46 aniversario del «triunfo de la revolución», sino más bien una suerte de despedida, en la que Ortega parece haber intentado consolidar el legado y la continuidad de su régimen dinástico.
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«Ortega no solo está temeroso por su seguridad, lo que vimos fue una profunda inseguridad personal, un miedo palpable a la muerte», afirmó. Aseguró que el dictador, al pronunciar la frase «todos somos Daniel», intentaba asegurar la perpetuidad de su figura y del poder dentro de su familia, en especial hacia su esposa, Rosario Murillo, y sus hijos, quienes lo acompañaron en el acto.
Téllez señaló que las imágenes de Ortega, rodeado por una multitud controlada y sin el respaldo de un apoyo popular genuino, reflejaban el aislamiento creciente de la dictadura de los Ortega-Murillo. «El miedo y la soledad marcaron la jornada. No hubo un verdadero fervor popular, como en otros tiempos. Incluso los funcionarios que asistieron a la cita parecían más obligados que entusiastas», expresó.
En su análisis, Téllez comparó el evento con las últimas apariciones de Somoza, el último dictador somocista. «Este acto tiene mucho de lo que vivió Somoza, con un líder acorralado, temeroso y empeñado en dar la impresión de que todo seguía en orden, cuando en realidad la dictadura se desmoronaba», señaló.
Conspiración y amenaza como paranoia
Téllez también destacó el hecho de que Ortega se refiriera constantemente a conspiraciones y amenazas de atentados, lo que, según ella, no era más que una manifestación de su paranoia y del temor de perder el poder. «Cuando Ortega habla de paz, lo que realmente está diciendo es que está buscando la paz para él mismo, pero nunca ha tenido paz. Desde que llegó al poder en 2007, con un fraude electoral, y mucho menos desde las masacres de 2018, ha vivido sumido en el miedo y la violencia», comentó.
La exministra de Salud y excarcelada política también recordó que la dictadura de Ortega ha dejado una estela de represión, con miles de opositores encarcelados, exiliados o desaparecidos. Citó varios nombres de prisioneros políticos, algunos de ellos de la tercera edad y en estado crítico de salud, quienes aún siguen tras las rejas del régimen Ortega-Murillo.
Por último, Téllez subrayó que lo sucedido el 19 de julio no solo fue un acto de propaganda, sino una clara señal de que la dictadura está en sus «últimos tiempos». «Ortega está más solo que nunca. Su mensaje es un desesperado intento de perpetuar su poder a través de la figura de su familia, pero la historia ya lo está alcanzando», concluyó.

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