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Murillo amenaza a los nicaragüenses y secunda al alcalde paramilitar de Jinotega: «Aquí hay un pueblo en armas, un pueblo vigilante»

Rosario Murillo, vicedictadora de Nicaragua, volvió este lunes a utilizar su alocución meridiana para lanzar amenazas contra la ciudadanía y advertir que el régimen sandinista mantiene una vigilancia permanente sobre quienes se atrevan a protestar o criticar al poder. En su discurso, Murillo no solo adoptó un tono abiertamente intimidante, sino que secundó y reforzó … Continuar leyendo
Por Artículo 66 mayo 5, 2025
Murillo amenaza a los nicaragüenses y secunda al alcalde paramilitar de Jinotega: «Aquí hay un pueblo en armas, un pueblo vigilante»
Murillo amenaza a los nicaragüenses y secunda al alcalde paramilitar de Jinotega: «Aquí hay un pueblo en armas, un pueblo vigilante»

Rosario Murillo, vicedictadora de Nicaragua, volvió este lunes a utilizar su alocución meridiana para lanzar amenazas contra la ciudadanía y advertir que el régimen sandinista mantiene una vigilancia permanente sobre quienes se atrevan a protestar o criticar al poder. En su discurso, Murillo no solo adoptó un tono abiertamente intimidante, sino que secundó y reforzó las recientes declaraciones del alcalde y jefe paramilitar de Jinotega, Leónidas Centeno, quien el fin de semana advirtió que el régimen tiene bajo espionaje a los nicaragüenses.

«Ayer veía, oía las palabras del alcalde de Jinotega, el compañero Leónidas Centeno, que les dijo, pueden estar tranquilos mientras estén tranquilos. Aquí hay un pueblo vigilante y heroico, valiente, noble, vigilante, vigilante, vigilante», expresó Murillo, repitiendo con insistencia la palabra «vigilante» como mensaje de control sobre la población. Con ello, no solo legitimó las amenazas de Centeno, sino que las asumió como parte del discurso oficial del régimen.

Leónidas Centeno, quien ha sido señalado por organizaciones de derechos humanos como operador de estructuras paramilitares, afirmó el fin de semana que el régimen vigila a quienes considera «enemigos de la paz». Sus declaraciones fueron recogidas por este medio de comunicación y denotan una amenaza clara y abierta contra la gente de Jinotega, de quienes dijo tienen fotografías protestando, levantando la bandera azul y blanco «al revés» y quien proveyó comida y medicinas para los jóvenes que protestaron en los tranques de esa localidad norteña.

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«Sin descuidarnos nadita de nadie, todo aquel que puso una bandera al revés, hay que seguirlo vigilando. Todo el que puso una bandera al revés (…) será siempre sospechoso, todo el que salió a la calle a protestar, a sumarse al intento de golpe, tiene que seguir siendo sospechoso y vigilado», expresó Centeno, acompañado en el acto por el jefe de la Policía de Jinotega.

Pero Murillo fue más allá. Aprovechó su alocución para introducir una amenaza de carácter aún más grave al hablar de un «pueblo en armas», frase que luego trató de matizar, pero que reveló el fondo represivo de su discurso. «Aquí el que se atreva sabe que con un pueblo, un pueblo de dignidad altísima, elevadísima, un pueblo de identidad gloriosa, un pueblo grande, un pueblo en armas», dijo. «¿Cuáles son nuestras armas? La dignidad, el orgullo, el honor, el decoro…», añadió después, en un intento de suavizar la afirmación inicial.

La frase «un pueblo en armas», aunque encubierta bajo lenguaje retórico, propio de la dictadura, representa una amenaza directa que hace recordar el uso de la violencia sandinista como herramienta para mantenerse en el poder, tal como ocurrió durante la rebelión cívica de abril de 2018, cuando el régimen usó a policías y paramilitares para asesinar, encarcelar y silenciar a miles de manifestantes que le plantaron cara.

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