Murillo enfurece por el séptimo aniversario de abril 2018 y llama «demonios satánicos» a opositores y sacerdotes

La codictadora de Nicaragua, Rosario Murillo, se desató en insultos contra ciudadanos, opositores y religiosos ante la llegada del mes de abril, cuando en 2018 exigieron el fin de su dictadura. La vocera del régimen, durante su alocución este martes, intentó mantener la cordura al iniciar su discurso en tono pasivo; sin embargo, segundos después se exaltó y llamó «engendros del infierno y demonios» a sus detractores.
«Siete años desde la masacre, siete años desde las imperdonables noches y días de terror, siete años de la traición suprema a la patria (…) siete años, y los cuchillos largos y demenciales de los infieles se han venido enterrando en su carne: la delincuencia, los lacayos, depravados y diablos proimperialistas», expresó Murillo, en su demencial arremetida contra opositores que todos los días tratan de ganarse la vida en el destierro.
Murillo ha utilizado, durante las últimas semanas de marzo, su sermón diario para nombrar al mes de abril con un sinnúmero de adjetivos, entre los que más destacan «el mes más crudo de la siembra» y «el mes sagrado de abril», en un intento de borrar el recuerdo de lo que significó para la dictadura el mes de abril de 2018, cuando millones de nicaragüenses salieron a las calles en protesta contra el régimen dictatorial de Ortega-Murillo.

La codictadora usó nuevamente la figura de Dios para justificar la represión y violación de derechos humanos en Nicaragua, y se atrevió a acusar e insultar a líderes religiosos, a quienes tildó de demonios, pese a que es conocido el uso de artes oscuras y sectas espiritistas en su régimen. «Fueron vencidos porque Dios nos acompaña. Siete años de la brutalidad organizada desde algunos templos por demonios, sacrílegos al servicio del infierno», dijo Murillo.
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Además, en su monólogo, la vocera tildó de satánicos a los opositores y afirmó tener «sangre santa», con la que ha escrito junto a sus fanáticos la nueva historia de Nicaragua. Murillo ha sido acusada por la comunidad internacional de ser la ejecutora directa de la represión en el país, utilizando a las fuerzas armadas contra los ciudadanos.
Entre los intentos de la dictadura por borrar sus crímenes cometidos después de 2018, ordenó a sus seguidores y a trabajadores del Estado marchar en todo el país bajo el lema «Abril victorioso». Murillo también ordenó replicar las actividades durante todo el mes.
Al menos 355 personas fallecieron tras las protestas reprimidas en 2018, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organismos nicaragüenses elevan la cifra a 684. Este próximo 18 de abril se cumplen siete años del inicio de la crisis sociopolítica en Nicaragua. Opositores exiliados han convocado a los nicaragüenses en el exterior a conmemorar el séptimo aniversario de abril.

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