CETCAM revela retos que enfrentan las juventudes al buscar acceso a la educación en Nicaragua

El Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM) presentó el estudio «El comprometido futuro de Nicaragua. Desafíos en la educación de las juventudes», cuyo análisis fue centrado en la dimensión educativa y los procesos del desarrollo humano de las juventudes nicaragüenses, enfocado en las condiciones que existen para «la expansión de sus oportunidades, capacidades y opciones para una vida digna y con posibilidades de participar como sujetos en el desarrollo humano sostenible de una Nicaragua post dictadura».
Elvira Cuadra, investigadora y directora de CETCAM, durante la presentación del análisis resaltó que el trabajo fue elaborado por otro investigador del centro que, por la circunstancias en Nicaragua, no pudo exponer los resultados. Además, especificó que el objetivo de este trabajo fue «analizar la situación de la educación, de las juventudes y las posibilidades para el desarrollo».
Algunos de los hallazgos más relevantes del trabajo de CETCAM, explicó Cuadra, arrojaron que «en Nicaragua, los jóvenes nicaragüenses, las juventudes nicaragüenses, dentro y fuera, se enfrentan a una serie de situaciones que nosotros llamamos paradojas valorativas (…). Una de ellas lo que nos dice es que la autonomía universitaria de Nicaragua fue una de las primeras en instalarse en Centroamérica y ha sido la primera en perderla con todo lo que ha sucedido, con el control sobre las universidades privadas de parte del régimen Ortega-Murillo, con la confiscación de las universidades, y los cambios de los currículo de estudios por sistemas y programas de adoctrinamiento de jóvenes».
En el estudio se identificó que la migración juvenil de nicaragüenses ha sido masiva en los últimos años. Entre 2018 y 2024, se comprobó que el 10% de esta población partió hacia otros países, en muchos de los casos «huyendo de la persecución política, policial y paraestatal, otros en busca de mejores oportunidades de educación, así como certidumbres para el futuro».
Afectación directa a 40 mil estudiantes
El contexto represivo en Nicaragua, en los últimos años, incluyó el cierre de 37 centros de estudios superiores, confiscaciones de sus bienes y una afectación directa a unos 40 mil estudiantes nicaragüenses, revela en análisis elaborado por CETCAM.
Adrián Meza, rector de la confiscada Universidad Paulo Freire, consultado por este medio como una de las víctimas de la represión sandinista, refirió que solo en el caso de esa alma mater fueron «aproximadamente 2,400 alumnos los afectados».
«Decimos que fueron afectados porque no es cierto que se les garantizó a los estudiantes la continuidad de sus estudios en los mismos niveles que los venían cursando, modificaron las estructuras curriculares, ampliaron los plazos de conclusión de estudios. Desconocieron de una manera arbitraria estudios realizados en planes programados y aprobados por la UPF en la lógica de su actividad académica», denunció Meza.
Además, valoró que las acciones represivas del régimen sandinista contra la educación superior en Nicaragua cumplen con «una estrategia global, no solo controlan la estructura institucional, los órganos de dirección, por eso cambiaron la naturaleza del CNU; controlar el currículum, por eso intervienen estos componentes de libertad académica, que tienen que ver con los diseños de lo que se imparte en las carreras; y finalmente el cierre de las instituciones que de alguna manera representan un obstáculo para la configuración de ese modelo político de control, ya sea por lo que hacen o por el número que representan. La lógica es confiscar, adquirir bienes y patrimonios, e imponer a los estudiantes de esas estructuras educativas totalmente alineadas al régimen».
CETCAM comprobó que en Nicaragua las desigualdades y precario acceso a la educación se perciben desde los primeros niveles de educación. Se encontró evidencia que el 21.2% de la población nicaragüense mayor de 10 años está en condición de analfabetismo y analfabetismo funcional, entre primero y tercer grado de primaria.
En 2019, Nicaragua consiguió los resultados más bajos de Latinoamérica y el Caribe de todas las pruebas de grado y asignaturas del Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE). El estudio de CETCAM subraya que en dichas pruebas el 97% de los estudiantes no alcanzó el umbral mínimo en Matemáticas, el 95% no lo alcanzó en Ciencias, y el 87% no lo alcanzó en Lectura.
Baja inversión en la educación
Dichos resultados, revela este análisis, también han sido marcados por la politización del sistema educativo y la baja inversión en este, impactando directamente también en la formación docente. Los jóvenes que desean estudiar carreras técnicas en centros de estudios públicos de Nicaragua son sometidos a cumplir requisitos proselitistas, que incluyen como requisito para acceder a una beca completa. «En uno de los 45 centros del INATEC, se debe (…) tener un carné de militante de la Juventud Sandinista (JS)», destaca CETCAM.
CETCAM resalta que menos del 3% de la población económicamente activa tiene un nivel técnico. En 2022, la matrícula en carreras técnicas «fue apenas de 45,252 estudiantes, lejanamente menor que la universitaria».
El sistema educativo de Nicaragua además tiene una cuestionada infraestructura, con más de 30% de los centros de estudios sin agua potable, y solo 638 de los más de 9,300 con acceso a internet. También, enfrenta una deserción y precarización docente. Entre el 2020 y 2023, el sistema educativo perdió 2,428 docentes, pasando de 52,889 a 50,461, Los motivos de esa precarización, comprobó el estudio de CETCAM, fue debido a los «bajos salarios, las precarias condiciones de vida y el hostigamiento político».
Adicional a ello, en 2024, la inversión en educación representó «el 3.8% del PIB, similar al de 2006», quedando el país como uno de los que menos invierte en educación en Centroamérica.
Nicaragua, arrojó el análisis, también enfrenta desafíos demográficos. El 75% de la población laboral se encuentra en la informalidad, sin protección laboral ni seguridad social. Los investigadores de CETCAM apuntan que «si no se invierte en educación de calidad y empleo, el país no dejará de habitar en el círculo de la pobreza».

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