Félix Maradiaga: «El Ejército dejó de ser desde hace rato una institución nacional para convertirse en el brazo armado del régimen Ortega Murillo»

La decisión del dictador Daniel Ortega de atornillar al general Julio César Avilés como jefe de la fuerza castrense de Nicaragua por un cuarto período consecutivo, a juicio del opositor Félix Maradiaga, excandidato presidencial en Nicaragua, desterrado y excarcelado político, además de ser una «imposición autoritaria», «da un golpe final a los principios democráticos que alguna vez garantizaron un Ejército profesional».
Maradiaga resaltó que el «Ejército ya no defiende a Nicaragua, defiende a Ortega y a su ambición de poder absoluto, pasó de ser una institución nacional, ya hace muchos años, a un brazo armado de la dictadura Ortega-Murillo».
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«Hoy denunciamos una vez más la profunda transformación del Ejército, que ha dejado de ser desde hace rato una institución nacional para convertirse en el brazo armado del régimen Ortega Murillo. El control de Ortega y Murillo sobre las fuerzas armadas, combinado por el servilismo político de la cúpula militar, ha creado un tapón institucional que bloquea la renovación interna del Ejército», apuntó el opositor desde el exilio.
El 25 de noviembre pasado, el dictador Ortega envió a la Asamblea Nacional —que dos días después la aprobó por unanimidad— la iniciativa de Ley de Reforma a la Ley No. 181, Código de Organización, Jurisdicción y Previsión Social Militar, en la que estableció que «el Comandante en Jefe del Ejército será nombrado por el Presidente de la República a propuesta del Consejo Militar por un período de seis años».
El general de Ejército de Nicaragua, Julio César Avilés, permanece a cargo de las fuerzas castrenses desde el año 2010, cuando sustituyó al general Omar Halleslevens, el último jefe armado que respetó el proceso de profesionalización y relevo del mando de la institución.
En 2020, Avilés incluso fue sancionado por el Gobierno de Estados Unidos, que lo señaló de apoyar «la represión y el desmantelamiento de las instituciones democráticas por parte del régimen de Ortega».
También, fue acusado de apoyar «a la Policía y a las bandas paramilitares que llevaron a cabo crímenes contra el pueblo nicaragüense, incluidos ataques a los manifestantes durante los disturbios que comenzaron en abril de 2018».
Urge sanciones para el Ejército de Nicaragua
Maradiaga, exsecretario de Defensa y exsecretario de Protección Civil de Nicaragua, afirma que el Ejército de Nicaragua «se ha convertido por ello en un club de empresarios y políticos en uniformes, financiados por la corrupción y las prebendas».
«Los altos mandos, encabezados por Avilés, participan en negocios ilícitos, manejan propiedades confiscadas a opositores políticos, controlan sectores claves de la economía, la construcción, bienes raíces, y otros. Todo esto no solo enriquece a la cúpula militar, sino que refuerza su lealtad a la dictadura sandinista», señaló el opositor nicaragüense.
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Además, acusó al Ejército de Nicaragua de utilizar al Instituto de Previsión Social (IPS) como «una caja chica para enriquecer a los leales al régimen» y no para servir a las necesidades de los oficiales retirados.
En ese contexto, Maradiaga recomendó a la comunidad internacional girar «sanciones específicas» contra los activos del Instituto de Previsión Social Militar, para frenar la corrupción que desde ahí se promueve.
«Es urgente que la comunidad internacional y los movimientos por la democracia en el mundo redoblen esfuerzos para sancionar a los responsables de esas prácticas corruptas (…) El Ejército de Nicaragua ha traicionado al pueblo de Nicaragua, hoy es el escudo y la espada de la dictadura tiránica», denunció.

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