Opositores advierten a EE. UU. que Ortega solo entiende «el lenguaje de la fuerza»

El llamado a consultas del encargado de negocios de Estados Unidos en Managua, Elias Baumann, luego de que el régimen orteguista rechazó a la embajadora designada Natasha Franceschi, ha provocado distintas reacciones, tanto de portavoces de Washington como de nicaragüenses en el exilio.
Tal es el caso de Arturo McFields, exembajador de Nicaragua ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), y de Lesther Alemán, dirigente estudiantil y opositor nicaragüense en el exilio, quienes interpretaron la decisión como una señal de endurecimiento de la postura del Gobierno de Donald Trump frente a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Por su parte, Félix Maradiaga, quien preside el partido Ruta del Cambio, llamó a Estados Unidos a responder con medidas más contundentes y a los gobiernos democráticos de América Latina y Europa a no normalizar al régimen.

Cambian las relaciones con Managua
McFields consideró que la decisión estadounidense refleja un cambio en el manejo de las relaciones con Managua.
«Estados Unidos recalcula política exterior hacia Nicaragua, luego del rechazo a la Embajadora, confirmada por el Senado. Las cosas no van a seguir siendo igual eso queda claro», escribió en su cuenta de X el 13 de octubre.

Sanciones para Ortega-Murillo
Por su parte, Alemán sostuvo que el rechazo a la diplomática estadounidense no debe interpretarse como una muestra de fortaleza: . «La bravucanada de Ortega no es fortaleza: es autoaislamiento que profundiza la vulnerabilidad del régimen», afirmó Alemán en X.
El opositor también instó a Washington a adoptar medidas más contundentes frente al orteguismo: «Washington debe entender que está jugando recio y pasar de las señales a una presión diplomática y económica efectiva con consecuencias concretas para el régimen», agregó.

La contundencia de Washington
Félix Maradiaga también cuestionó la decisión de Ortega y Murillo de negar el beneplácito a Franceschi, lo que consideró una decisión arbitraria que trajo como consecuencia directa el llamado a consultas de Baumann.
Asimismo, comentó que las autoridades nicaragüenses ya habían concedido el beneplácito a Franceschi, pero se lo retiraron después de que la diplomática afirmara ante el Senado estadounidense que la situación en Nicaragua es intolerable para su población, sus vecinos y Estados Unidos.
«Con esta decisión, Ortega y Murillo dejan claro que el régimen solo entiende el lenguaje de la fuerza», expresó.
Ante este escenario, pidió a Washington responder con medidas más severas contra la dictadura y advirtió que sería un error apostar a que Estados Unidos perderá interés en Nicaragua después de noviembre.
«Por eso esperamos de Estados Unidos una respuesta de duras proporciones», dijo, al tiempo que estimó que la presión contra el régimen no debe diluirse, pues las autoridades nicaragüenses han desaprovechado las oportunidades para evitar futuras responsabilidades por sus actuaciones.
Maradiaga también reiteró su llamado a los gobiernos democráticos de América Latina y Europa a no normalizar las relaciones con el régimen mientras este continúe negándose a dialogar.
«Reiteramos el llamado a los gobiernos democráticos de América Latina y Europa a no normalizar a un régimen que acaba de demostrar, otra vez, que no tiene ninguna intención de dialogar con nadie», manifestó.

Decisiones que tensan la cuerda entre EE.UU. y Nicaragua
El Departamento de Estado anunció el 13 de octubre que Elias Baumann regresaría a Washington después de que Nicaragua negara el beneplácito a Natasha Franceschi, designada como embajadora estadounidense y confirmada por el Senado el 30 de septiembre.
En un comunicado, Washington cuestionó la decisión de las autoridades nicaragüenses y afirmó que demuestra una falta de voluntad para mantener un diálogo diplomático productivo.
El llamado a consultas constituye una medida diplomática que refleja las tensiones entre ambos gobiernos, pero no equivale por sí mismo a una ruptura de relaciones diplomáticas.

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