Una intervención internacional en Nicaragua «sería perfectamente válida», dice Luis Almagro

El exsecretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, afirmó recientemente que una intervención internacional en Nicaragua sería «perfectamente válida» si estuviera dirigida contra Daniel Ortega, a quien señaló de haber dejado de representar la soberanía y la voluntad popular del país.
Las declaraciones fueron ofrecidas durante una entrevista con el periodista argentino Juan Cruz Castiñeiras en Youtube, en la que consideró que una acción internacional como la realizada en Venezuela el 3 de enero de 2026 sería válida en el caso nicaragüense.
«El dictador (Daniel Ortega) no encarna la soberanía de la nación, la soberanía radica en la nación, justamente radica en el pueblo», afirmó Almagro, quien estima que una acción internacional para sacar del poder a un gobernante al que calificó como «delincuente» no necesariamente supondría una violación de la soberanía nacional.
Almagro también sostuvo que las violaciones de derechos humanos cometidas por autoridades de un régimen no pueden quedar impunes y defendió la necesidad de que la comunidad internacional actúe frente a los responsables de crímenes de lesa humanidad y otros «crímenes de atrocidad».
En ese contexto, recordó las conclusiones del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN), que en 2023 señaló al Gobierno de Ortega y a autoridades de varias instituciones estatales, incluida la Policía Nacional, por su responsabilidad en crímenes de lesa humanidad cometidos contra personas que participaron o fueron vinculadas con las protestas iniciadas en abril de 2018.
Criticó al régimen de Ortega por retirar nacionalidad a opositores
El exsecretario general de la OEA también cuestionó las decisiones adoptadas por el régimen de Ortega contra ciudadanos nicaragüenses, particularmente la retirada de nacionalidad que dejó a algunas personas en condición de apátridas.
«Es una aberración jurídica transformar en apátridas a los nicaragüenses», afirmó, al tiempo que agregó que, a su juicio, las actuaciones de la dictadura de Ortega frente al derecho internacional son incompatibles con el comportamiento que debería tener un Estado.
Almagro calificó al Gobierno nicaragüense como una “dictadura tiránica” y sostuvo que ha incumplido obligaciones relacionadas con la Carta Democrática Interamericana y las convenciones americanas de derechos humanos.
También señaló que Nicaragua representa una amenaza para la paz y la seguridad regional y cuestionó la persecución contra miembros de la Iglesia católica. Según su planteamiento, sacerdotes y otros religiosos fueron perseguidos después de pronunciarse sobre las violaciones de derechos humanos en el país.
Una reforma constitucional que no representa la voluntad popular
Las declaraciones del exsecretario general de la OEA también se producen en medio de nuevos cambios institucionales impulsados por los Ortega-Murillo.
El 1 de septiembre de 2026, la Asamblea Nacional aprobó en primera legislatura una reforma constitucional que amplía de seis a siete años el período presidencial y establece cambios en el sistema político y electoral.
La reforma se produjo después de que Ortega afirmara, durante el acto por el 47 aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, que en Nicaragua no volverían a celebrarse elecciones para que la oposición intentara «atrapar el gobierno, atrapar el poder».
En este sentido, Almagro sostuvo que Ortega dejó de representar la voluntad popular y cuestionó las condiciones electorales existentes en Nicaragua.
«Hace rato que Ortega no encarna la voluntad popular», afirmó, y añadió que, si se celebraran elecciones que fueran libres, justas y transparentes, Ortega no continuaría en el gobierno.
Al finalizar la entrevista, planteó incluso la posibilidad de que Ortega y Murillo abandonen voluntariamente el poder y salgan del país: «Ojalá hubiera una decisión unilateral de Ortega y Murillo de abrir su país y resolver sus vidas en otra parte y dejar el país a quienes verdaderamente les pertenece, a los nicaragüenses».

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