El PRI de México cuestiona a Ortega: Cancelar el derecho a elegir es un grave retroceso democrático

El Partido Revolucionario Institucional de México (PRI) condenó las pretensiones del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo de eliminar las elecciones en Nicaragua.
En un comunicado expresó su rechazo a esta decisión que discute la Asamblea Nacional del país, al servicio de la dictadura sandinista.
«Cancelar el derecho de un pueblo a elegir democráticamente a sus gobernantes representa uno de los mayores retrocesos democráticos que puede vivir una nación y constituye una afrenta a los principios de libertad, pluralidad y respeto a los derechos humanos», dijo la formación política que en México hace oposición al gobierno de Claudia Sheinbaum.
La mandataria mexicana, del partido Morena, evadió condenar a Ortega y Murillo que avanzan en una nueva reforma constitucional para crear un mandato presidencial de siete años «renovables» como lo detalló el presidente del Parlamento, Gustavo Porras, el martes, 28 de julio, al leer la exposición de motivos de la reforma que posteriormente entregó a una comisión que se encarga de evaluar los cambios.
«Es la autodeterminación de los pueblos, lo que decide el pueblo de Nicaragua, y nosotros siempre estamos de acuerdo con la democracia, en todos sus términos», respondió de forma escueta Sheinbaum a periodistas, pese a que la decisión de la dictadura no ha sido consultada con la población.
El PRI tiene 13 senadores en el Congreso mexicano, de un total de 128, además de 35 diputados de una Cámara de 500 legisladores.
En su comunicado añadieron que «ningún gobierno puede presumirse democrático cuando decide perpetuarse en el poder suprimiendo la voluntad popular».
Partidos políticos condenan a Ortega
Es la tercera organización política del continente que se pronuncia en este tono después de que lo hizo el Partido Nacional de Urguay, que la semana pasada calificó a Ortega de «dictador» por este anuncio.
La principal fuerza política de la oposición uruguaya sostuvo que las afirmaciones de Ortega constituyen «un abierto desconocimiento de los principios esenciales de la democracia representativa y del derecho del pueblo nicaragüense a elegir libremente a sus gobernantes mediante elecciones periódicas, libres, justas, transparentes y plurales».
También lo hizo el partido de la presidente Keiko Fujimori, de Perú. Fuerza Popular consideró como un «atropello inaceptable» la eliminación de las elecciones al calificar a Ortega como un «gobernante de facto».
En la misma línea, la Confederación de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL) emitió un pronunciamiento de rechazo a esta decisión.
Te contamos: Perú insta a Ortega a desistir de eliminar elecciones en Nicaragua
Las críticas del PRI a la presidenta de México
El PRI aprovechó para criticar a la presidenta mexicana por no posicionarse ante las pretensiones del régimen centroamericano. «Resulta igualmente preocupante la ausencia de un posicionamiento claro del Poder Ejecutivo. Envía un mensaje de indiferencia ante el deterioro democrático que representa nuestra región y representa un abandono del liderazgo histórico que nuestro país ejerció en la defensa de las libertades, los derechos humanos y las instituciones democráticas en América Latina».
Esta no es la primera vez que Sheinbaum desiste de actuar ante los autoritarismos en la región. Antes de finalizar su mandato, Andrés Manuel López Obrador, junto a Gustavo Petro y Lula Da Silva, intentaron mediar en la crisis política por el fraude electoral en Venezuela cuando el 28 de julio de 2024 el chavismo se robó las presidenciales, tras un claro triunfo del exdiplomático Edmundo González Urrutia.
Al tomar el poder, Sheinbaum se desmarcó de la línea de su predecesor al desistir de cualquier gestión para solventar la crisis. «México mantendrá su postura de no intervención en ningún asunto, lo veo más en la posición de apartarse de la discusión», expuso en una nota de prensa al referirse a la situación del país suramericano.
Por el contrario, en enero pasado cuando Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro y Cilia Flores en Caracas, durante una intervención relámpago de fuerzas especiales de ese país, pidió el «respeto del derecho internacional» y «la búsqueda de una solución pacífica».

Comentarios