OEA afirma que el régimen de Daniel Ortega abandonó la democracia

El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, afirmó que el régimen de Daniel Ortega confirmó con sus recientes declaraciones el abandono definitivo de la democracia en Nicaragua.
En un pronunciamiento divulgado este lunes 20 de julio, Ramdin afirmó que las acciones del régimen nicaragüense ya apuntaban al abandono de la democracia. Sin embargo, consideró que el anuncio de Daniel Ortega de que en el país no volverán a celebrarse elecciones confirma de manera explícita el cierre del sistema democrático.
«El régimen nicaragüense ha hecho ahora explícito lo que sus acciones venían demostrando desde hace tiempo: ha abandonado la democracia, incluso la apariencia de ella», expresó el secretario general de la OEA.
«La eliminación de las elecciones constituye la negación definitiva del derecho soberano del pueblo a elegir a su gobierno (…) las elecciones libres, justas y periódicas no son opcionales; son un elemento esencial de la democracia representativa», agregó en el comunicado fidundido en redes sociales.
La OEA advierte sobre el impacto regional
Ramdin sostuvo que el deterioro democrático en Nicaragua trasciende las fronteras nacionales y representa un desafío para todo el continente.
«La erosión de la democracia en cualquier país de las Américas nunca es un asunto exclusivamente interno. Los ataques a las instituciones democráticas a nivel nacional tienen consecuencias regionales, socavan la gobernanza democrática y afectan la estabilidad y los valores compartidos del Hemisferio», señaló.
El secretario general también aseguró que la OEA mantendrá su respaldo a los derechos políticos de los nicaragüenses.
«Los derechos democráticos del pueblo nicaragüense siguen siendo inalienables, y esta Secretaría General continuará defendiéndolos», afirmó.
Un país ya sin democracia
Ortega regresó a la Presidencia en enero de 2007, tras ganar las elecciones de 2006. Desde entonces, ha consolidado un modelo de control institucional que eliminó los principales contrapesos del Estado.
En las elecciones generales de 2021, el régimen encarceló a siete aspirantes presidenciales, canceló la personalidad jurídica de partidos políticos y excluyó de la contienda a las principales fuerzas opositoras. Diversos organismos internacionales concluyeron posteriormente que esos comicios carecieron de las condiciones mínimas para ser considerados libres y competitivos.
Con el anuncio de que no habrá nuevas elecciones para disputar el poder, el régimen rompe incluso con la formalidad de mantener procesos electorales periódicos.

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