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Incertidumbre y reacomodo de poder marcan a Venezuela a casi tres meses de la salida de Maduro

A casi tres meses de la captura de Nicolás Maduro, Venezuela navega en una tensa reconfiguración política. Sin un calendario electoral claro y con la oposición debilitada, el chavismo apuesta por la supervivencia bajo una nueva cara, pero con el mismo sistema
Por Artículo 66 marzo 25, 2026

A casi tres meses de la captura de Nicolás Maduro, Venezuela se encuentra en un complejo reacomodo político. Mientras la figura del exmandatario pierde relevancia interna, el chavismo intenta reorganizarse para no ceder el control total.

Este próximo jueves, 26 de marzo, Maduro y su esposa Cilia Flores comparecerán en su segunda audiencia judicial en Estados Unidos. Ambos permanecen bajo custodia desde el pasado 3 de enero, tras la operación militar dirigida por el presidente Donald Trump que terminó con su salida del poder.

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Mientras tanto, en Caracas, el vacío ha sido ocupado por la figura de Delcy Rodríguez. Como presidenta encargada, maniobra para adaptar al oficialismo a una nueva realidad política, marcada ahora por la agenda y las condiciones impuestas desde la Casa Blanca.

Nicolás Maduro escoltado por agentes de la DEA dentro de la sede de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos | Foto: AFP

«No hay un cambio de sistema»

El periodista venezolano Luis Ernesto Blanco, en entrevista con Artículo 66, analizó esta realidad y advirtió que la salida de Maduro no ha significado un quiebre con el sistema político que lo sostuvo, sino que se trata de un reacomodo interno donde la esencia del régimen permanece casi intacta.

«La estructura de gobierno permanece en manos de los mismos actores, aunque no está intacta. Dentro de los propios reacomodos del chavismo la ecuación ha cambiado: es una mesa de cuatro patas que ahora intenta equilibrarse sobre tres», explicó el periodista.

Blanco se refiere al nuevo esquema de poder, que tras la salida de Maduro ha quedado concentrado en la presidenta interina Delcy Rodríguez, su hermano Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello, quien por años ha sido el hombre fuerte y número dos del chavismo.

Sin embargo, recordó que aunque se mantienen figuras leales, han ocurrido ajustes que antes parecían improbables dentro del chavismo y que nadie habría imaginado ocurrirían este año, como la salida de Vladimir Padrino López.

«Hay piezas que se mueven bajo la presión de Estados Unidos, pero también hay un intento por estabilizar la situación con figuras afines que garanticen lealtad», señaló Blanco, al describir el proceso donde el nuevo liderazgo en Caracas busca consolidarse rodeándose únicamente de actores incondicionales.

Delcy Rodríguez y su agenda con EE. UU.

En paralelo, el gobierno encabezado por Rodríguez ha centrado sus esfuerzos en estrechar relaciones con la administración de Donald Trump, en busca de estabilidad económica y respaldo internacional.

Para Blanco, este factor es determinante para una posible transición que aun no está definida con claridad. «La última palabra en este aspecto la tendrán los intereses de Estados Unidos y cómo la oposición y la sociedad civil venezolana en general incida sobre esa agenda, el oficialismo, por las señales que que hay, hasta ahora, no tiene ningún interés en soltar el poder», dijo.

Blanco insistió en que en el plano político, la incertidumbre persiste. Aunque la Constitución establece la convocatoria de elecciones ante la ausencia definitiva del presidente, una interpretación judicial ha permitido evitar ese escenario, manteniendo a Rodríguez en el poder sin un calendario electoral claro.

«Si pudiera haber elecciones, probablemente podrían ser el año que viene en Venezuela», planteó al no descartar una salida del chavismo por la vía electoral.

El problema, sin embargo, no es solo el tiempo, sino las condiciones. La oposición sigue debilitada y figuras como María Corina Machado permanecen fuera del país, sin garantías claras de participación en un eventual proceso.

En este sentido, Venezuela no avanza hacia una transición definida, sino hacia una reconfiguración del poder con nuevas caras, pero bajo la misma estructura.

«El chavismo buscará estabilizarse y hacia eso apuntan todas sus acciones y si algo hemos aprendido en estos últimos veintitantos años es que el tiempo siempre juega a favor del que esté en el poder. Sin embargo, creo que estamos caminando a la dirección correcta y aún el futuro político de Venezuela está por definirse», advirtió Blanco.

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