Un mujer abusaba sexualmente a su hija y producía pornografía para venderla en redes sociales

Una joven madre de 25 años, en Boaco, Nicaragua, enfrenta un proceso judicial por abuso sexual, explotación infantil y producción de material con contenido ilícito en perjuicio de su propia hija, de apenas cuatro años.
De acuerdo con las investigaciones de la Policía, las autoridades hallaron fotos y videos de pornografía infantil en el teléfono de un sujeto, al que rastrearon para determinar el origen de los archivos ilícitos. Siguiendo la pista del material pedofílico, las investigaciones apuntaron directamente a la madre de la niña, a quien identifican con las iniciales E.K.F.G.
En el dispositivo móvil de la mujer se encontraron centenares de fotos y videos de la misma naturaleza que evidencian los abusos a los que sometía a su hija, presuntamente para su propio beneficio económico.
Según la acusación presentada por el Ministerio Público, la mujer abusaba sexualmente de la menor, registraba los actos en su teléfono y posteriormente comercializaba el contenido a través de redes sociales con individuos inescrupulosos que los compraban.
El delito contra la niña inició hace ocho meses
El primer abuso sexual contra la menor fue registrado en febrero de 2025, cuando la mujer, aprovechándose de la inocencia de su hija, la tocó y besó en sus partes íntimas, según parte de las investigaciones que han sido publicadas por medios oficialistas.
Estos mismos reportes indican que el Ministerio Público solicitó prisión preventiva y la aplicación de la pena máxima establecida por la ley tanto para la madre de la niña, como para los hombres que adquirieron y distribuían el material.

La niña estaría bajo atención psicológica y protección de las autoridades del Ministerio de la Familia. Se desconoce si la menor tiene a su padre y éste tenga alguna responsabilidad o si por el contrario, pueda hacerse cargo de la pequeña.
El Código de la Niñez y la Adolescencia de Nicaragua o Ley 287 establece en su artículo 24 que «Es obligación de las madres y de los padres, la responsabilidad compartida, en el cuido, alimentación, protección, vivienda, educación, recreación y atención médica física y mental de sus hijas o hijos conforme la Constitución Política, el presente Código y las leyes vigentes».
Estos casos, poco comunes en un país con una población relativamente pequeña como la de Nicaragua, no pasan desapercibidos y generan profunda consternación ante la falta de humanidad reflejada en ambos hechos.

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