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Política

Régimen de Ortega intenta reclutar a periodistas como «orejas y soplones» para infiltrar a medios independientes

La represión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra la prensa independiente alcanza una nueva fase: el intento de reclutar a periodistas como “informantes” del gobierno. Así lo denuncia la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED) en su III Informe Trimestral 2025, donde documenta casos de coerción, amenazas y presiones … Continuar leyendo
Por Álvaro Navarro octubre 6, 2025
Régimen de Ortega intenta reclutar a periodistas como «orejas y soplones» para infiltrar a medios independientes
Régimen de Ortega intenta reclutar a periodistas como «orejas y soplones» para infiltrar a medios independientes

La represión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra la prensa independiente alcanza una nueva fase: el intento de reclutar a periodistas como “informantes” del gobierno. Así lo denuncia la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED) en su III Informe Trimestral 2025, donde documenta casos de coerción, amenazas y presiones dirigidas a comunicadores que permanecen en Nicaragua.

Según el estudio, entre julio y septiembre de 2025 se consolidó una práctica sistemática para obligar a periodistas a convertirse en «orejas y soplones» del Estado. La organización señala que operadores del Frente Sandinista, agentes policiales y funcionarios del Ministerio del Interior visitan los hogares de comunicadores con el objetivo de forzarlos a colaborar con el régimen.

Ofertas de trabajo con condiciones de espionaje

La FLED detalla que estos acercamientos se disfrazan de ofertas laborales o ayudas económicas, pero tienen un propósito político. «Estos acercamientos se disfrazan de “ofertas laborales”, acompañadas de promesas de estabilidad económica, seguridad personal e incluso protección frente a posibles acusaciones judiciales. La condición es clara: aceptar convertirse en informantes, entregar información sobre colegas o integrarse a las estructuras de comunicación oficialista», advierte el informe.

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La organización explica que el régimen explota la vulnerabilidad y el desempleo de los periodistas para doblegarlos. «Detrás de estas visitas se revela una estrategia calculada que explota la vulnerabilidad de quienes han decidido permanecer en el territorio nacional», sostiene la FLED.

En palabras de la fundación, «la precariedad laboral y la inseguridad cotidiana se transforman en mecanismos de coerción que buscan quebrar la ética profesional y someter el trabajo periodístico a la maquinaria propagandística oficial».

Amenazas para quienes se niegan

El informe describe un patrón de represalias contra quienes rechazan colaborar. «A quienes rechazan tajantemente estos “ofrecimientos”, los emisarios les advierten sobre la posibilidad de encarcelamiento, vigilancia permanente u otras represalias», cita el documento.

Estos actos de intimidación, agrega la FLED, consolidan un clima de terror cuyo fin es eliminar toda expresión independiente y extender la censura total sobre el país. «Se consolida un clima de intimidación que busca extinguir cualquier expresión independiente, sumiendo al país en un silencio impuesto y en una censura cada vez más absoluta», señala el estudio.

Testimonios de coerción y miedo

Los testimonios recogidos en el informe reflejan el nivel de control al que se enfrentan los periodistas que aún permanecen en Nicaragua.

«Me subieron a una camioneta y me sometieron a un interrogatorio. Me mostraron documentos con pagos y contratos de medios en el exilio. Tenían toda mi información. Es evidente que existe un aparato de espionaje digital y redes de troles que monitorean cada movimiento en redes sociales», contó una comunicadora que habló para esta organización y cuyo testimonio certifica esas presiones de las estructuras sandinistas.

Amenazas de confiscación

Otra periodista fue amenazada con el despojo de sus bienes si no entregaba información sobre colegas exiliados en Costa Rica. «Me advirtieron que me quitarían todo si no revelaba información sobre colegas exiliados», narró.

Un comunicador identificado como Mateo aseguró que, incluso después de salir de Nicaragua, la persecución continuó en el exilio, impidiéndole ejercer nuevamente la profesión.

Noticia relacionada: 304 periodistas nicaragüenses están exiliados; 11 se vieron forzados a huir solo en el último trimestre

En otro caso, un periodista a quien obligaban a firmar diariamente en la delegación policial de su departamento denunció que paramilitares y funcionarios del Ministerio del Interior lo presionaron para espiar a sus colegas, bajo amenaza de perder su vivienda.

Otra comunicadora contó que fue advertida de que el régimen conocía sus movimientos en la frontera. «Me dijeron: vos sos periodista y sabés lo que los demás hacen o dicen, entonces hacé eso; de lo contrario, no podés estar más aquí», relató. En su testimonio agregó que ya antes le habían advertido que «nadie podía ser neutral: o se estaba con el gobierno o se estaba en contra».

Finalmente, una periodista de unos 60 años declaró haber sido obligada a presentarse diariamente en las oficinas policiales para firmar un libro de control. Su frase resume el estado de represión generalizada: «Nicaragua es como una cárcel a cielo abierto».

Una política de vigilancia y control total

La FLED advierte que esta práctica de reclutamiento forma parte de una política de control informativo integral. Se trata de una estrategia sostenida para infiltrar y neutralizar la prensa independiente.

«El mensaje implícito es contundente: la independencia informativa equivale a un riesgo permanente, mientras que la subordinación al gobierno abre la puerta a una tranquilidad condicionada», subraya el informe.

La organización concluye que el régimen Ortega-Murillo ha transformado la represión en un sistema de vigilancia extendido, donde el espionaje, la precariedad y la amenaza se usan como armas para imponer silencio.

ARTÍCULO 66 es un medio de comunicación nicaragüense que trabaja desde el exilio debido a la persecución del Estado contra la prensa independiente. Algunas de nuestras informaciones no revelan la identidad de nuestras fuentes ni están firmadas por nuestros periodistas por razones de seguridad.

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