Rosario Murillo anuncia nuevas autoridades del colegio confiscado en Jinotepe: esta es la directiva

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo oficializó este lunes, 18 de agosto, el nombramiento de las nuevas autoridades del colegio confiscado en Jinotepe y ahora rebautizado como «Bismarck Martínez».
Durante su intervención diaria en los canales del Estado, la codictadora Rosario Murillo anunció que la nueva directora del colegio es Marling Mendieta Baltodano, especialista en ciencias de la educación, con una trayectoria de 25 años. Junto a ella, fue nombrado como subdirector Hermes Morales Montes, quien cuenta con más de 30 años de experiencia como docente y asesor pedagógico municipal.
Ambos fueron presentados por Murillo como «profesionales comprometidos con la educación para la vida» y claramente alineados con los principios del modelo educativo del régimen sandinista.
Nota relacionada: Murillo confirma confiscación de colegio en Jinotepe, lo rebautiza como «Bismarck Martínez»
En una revisión realizada por Artículo 66, se constató que Hermes Morales Montes ha estado vinculado anteriormente a la gestión gubernamental. Según una noticia publicada en El19 Digital en 2021, participó durante una entrega de donaciones de juguetes por parte del Ejército a niños del departamento de Carazo.
Algunos usuarios en redes sociales, también aseguran que es hermano de Norberto Morales, exjefe de custodia de Humberto Ortega, y señalado en el pasado en la muerte de Jean Paul Genie. Sin embrago, esta información no pudo verificarse manera independiente.
Por otro lado, no se encontraron registros públicos, ni menciones en medios oficiales sobre Marling Mendieta Baltodano.
¿Educación gratuita o adoctrinamiento?
Durante el anuncio, Rosario Murillo destacó que el colegio comenzó clases con una supuesta asistencia del 96 % de la matrícula estudiantil y una planta docente compuesta por 32 maestros.
Además informó que el centro, que ahora está bajo control total del Ministerio de Educación (Mined), ofrecerá talleres extracurriculares en áreas como música, arte, cultura, pintura, ajedrez avanzado, robótica, inteligencia artificial, orquestas sinfónicas Rubén Darío, deportes y tecnologías.
Aunque Murillo aseguró que tras la confiscación «se garantiza el derecho a una educación gratuita y para la vida», algunas voces críticas han señalado que la apropiación del colegio es parte de una estrategia de adoctrinamiento masivo y, que probablemente, en unos años la institución desaparecerá.
Esto quedó en evidencia durante la reinauguración del centro educativo, la cual estuvo cargada de símbolos políticos. Con la bandera rojinegra del Frente Sandinista, junto a la bandera nacional, la familia de Bismark Martínez, considerado un héroe y mártir, fue la encargada de cortar la cinta.
Según la narrativa oficial, Bismarck Martínez fue asesinado por opositores al régimen en las instalaciones de este colegio durante las protestas de 2018.
Un colegio confiscado
El antiguo Colegio San José fue fundado en 1984, primero bajo la administración de los Salesianos y luego por la Congregación Josefina, que lo dirigió durante casi cuatro décadas. El régimen tomó control del inmueble sin orden judicial conocida, bajo el argumento de que en sus instalaciones se habrían cometido crímenes durante las protestas de 2018.
Hasta el momento, el régimen no ha informado qué sucedió con las religiosas que por años dirigieron el centro. Tampoco ha sido aclarada la situación legal del inmueble, lo que refuerza las denuncias de confiscación arbitraria promovidas por Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Comentarios