Marco Rubio reitera que EE. UU. enfrentará a las dictaduras de Nicaragua, Cuba y Venezuela

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió este martes, 1 de abril, que su país seguirá enfrentando a los regímenes autoritarios de Nicaragua, Cuba y Venezuela, a los que calificó como una amenaza para la seguridad hemisférica y los valores democráticos. La declaración se dio durante una reunión bilateral en Washington con el canciller argentino, Gerardo Werthein, según informó oficialmente la Cancillería de Argentina en un comunicado divulgado ese mismo día.
Durante el encuentro, Rubio y Werthein abordaron la situación política en América Latina y coincidieron en la necesidad de mantener una postura firme frente al autoritarismo en la región. Según el texto oficial, ambos funcionarios «dialogaron sobre la necesidad de seguir enfrentando el autoritarismo, en particular en Cuba, Nicaragua y Venezuela», y advirtieron que esos regímenes «representan una amenaza para la seguridad hemisférica y los valores democráticos». Asimismo, expresaron su «firme respaldo a los pueblos de esos países en su lucha por las libertades fundamentales».
Aunque la nota de prensa no detalla acciones específicas, la declaración refuerza el tono de confrontación que Washington ha mantenido en los últimos meses hacia el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Esta posición firme se inscribe en una estrategia que busca reforzar el aislamiento internacional del régimen nicaragüense, acusado por organismos internacionales de cometer crímenes de lesa humanidad, reprimir a la oposición y desterrar a más de 300 ciudadanos.
Estrategia de presión coordinada
La declaración de Marco Rubio en Argentina se suma a lo que ya había manifestado semanas atrás durante su gira por Centroamérica. En febrero, Rubio visitó Costa Rica y República Dominicana, donde también se refirió con dureza a la dictadura de Ortega. En San José, señaló que Nicaragua se ha transformado en una «dinastía familiar» y advirtió que el régimen «persigue a cualquier institución que amenace su control, incluida la Iglesia Católica». Durante su paso por República Dominicana, reiteró que «el régimen de Ortega ha perdido toda legitimidad» y que Estados Unidos está evaluando medidas más severas para contener su impacto regional, incluyendo su permanencia en acuerdos comerciales.
Antes de esa gira, el enviado especial del Departamento de Estado para América Latina, Mauricio Claver-Carone, ya había advertido que la administración estadounidense consideraba la expulsión de Nicaragua del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-CAFTA). En declaraciones con medios centroamericanos, Claver-Carone afirmó: «No le interesa a Estados Unidos tener como socio comercial a una dictadura que ha destruido el Estado de derecho y ha violado sistemáticamente los derechos humanos».
El DR-CAFTA es uno de los principales pilares del comercio exterior nicaragüense, ya que más del 60 % de las exportaciones del país tienen como destino Estados Unidos. La posibilidad de una expulsión significaría un golpe económico severo para el régimen orteguista y refuerza el mensaje político que Washington ha venido construyendo: no habrá relaciones normales con gobiernos que violen flagrantemente los principios democráticos.
Mientras tanto, el régimen de Ortega y Murillo continúa enfrentando un creciente aislamiento internacional. La declaración de Rubio en esta reciente reunión con el canciller argentino no solo confirma que Nicaragua sigue bajo la lupa de Washington, sino que también deja entrever que podrían venir nuevas medidas coordinadas desde la región para aumentar la presión contra la dictadura.

Comentarios