Los crímenes de Humberto Ortega que Nicaragua no olvidará

Murió tachado por su propio hermano como «traidor», pero él se autonombró «preso político» y la historia lo registrará como un criminal que no fue llevado ante la justicia pero si probó de su propio veneno. Ese es Humberto Ortega, el hermano menor del dictador. Falleció este lunes, 30 de septiembre de 2024, a los 77 años.
En los años ochenta, Humberto era un guerrillero y junto a su hermano tomaron el liderazgo del sandinismo que había derrotado a Anastasio Somoza, hasta ahí, ambos ya se habían manchado las manos de sangre, pero aún faltaba más. En 1984, los Ortega ocuparon los cargos más importantes en Nicaragua.
El error de Humberto Ortega en Costa Rica
Carlos Fonseca Amador fue detenido por la Policía de Costa Rica en 1969, acusado de ser el autor intelectual del asalto a un banco. En diciembre de ese mismo año, Humberto Ortega Saavedra, un guerrillero sandinista inexperto, de 22 años, se propone liberar a Fonseca, lo que terminó en un desastre.
Humberto, ideó un plan para liberar por la fuerza a Fonseca quien ya tenía cuatro meses detenido; sin embargo, el plan no salió como quería, en medio del asalto al penal, Humberto Ortega sale herido de bala, casi muere desangrado y perdió la movilidad en una de sus manos, Fonseca escapa con él y horas después son capturados.

El hecho en el que murió un oficial costaricense, causo indignación en Costa Rica.
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La Navidad Roja
Luego de la derrota del somocismo, Humberto Ortega toma el liderazgo del Ejército Sandinista. En 1982, bajo la escusa de «un plan separatista» Humberto lleva a cabo la operación «Navidad Roja» que arrasa con 71 comunidades indígenas miskitas en el norte de Nicaragua y deja cientos de muertos.
Humberto y su ejército entran como «pestes» destruyendo todo a su paso en el Caribe Norte, quemando aldeas y comunidades, además de muerte y exilio de cientos de miskitos, quienes reclamaban y protestaban ante una reciente reforma agraria sandinista que intentaba controlar sus tierras.

Los Miskitos reclamaban más de 45 mil kilómetros cuadrados de la Costa Caribe, un 38 por ciento del territorio nacional, el sandinismo por su parte, aducía que esta zona podría convertirse en una base para la naciente Contra, apoyada por el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, por lo que era prioridad para Humberto someter bajo su poder toda esa zona.
Para el 22 de diciembre, la invasión sandinista logra capturar en Lemus (en RACN) a 80 miskitos que intentaban llegar a sus comunidades originarias para pasar la navidad junto a sus familias; sin embargo la mayoría de ellos fueron asesinados, lo que marca uno de los capítulos más sangrientos en la historia de Humberto Ortega, como jefe del Ejército.
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Humberto y el Servicio Militar Obligatorio
Quizás cuando se menciona el nombre de Humberto Ortega entre los nicaragüenses, lo primero que viene a la mente y que trae a memoria el dolor causado por el sandinismo, es la imposición del Servicio Militar Patriótico (SMP) también llamado «servicio militar obligatorio».
Ortega ordenó que todo varón entre los 18 y 40 años fueran llevados a las filas del ejército para enlistarse en la guerra. Miles de jóvenes fueron asesinados, y otros miles huyen del país con sus familias, intentando esquivar la nueva ola de violencia que vivía la Nicaragua, bajo la bota sandinista. Humberto comienza a vivir de manera opulenta mientras, el pueblo se somete bajo la miseria.

La decisión de obligar a todo hombre nicaragüense a sufrir los horrores de la guerra, fue la unica opción que tuvo el sandinismo para mantenerse en el poder ante la oposición de Estados Unidos, de lo contrario, otra sería la historia, así lo confirmó Humberto Ortega en una entrevista brindada al diario La Prensa.
Jean Paul Genie no obtuvo justicia ante el silencio de Humberto
Jean Paul Genie Lacayo, de 16 años, fue abatido a tiros en su automóvil el 28 de octubre de 1990, cuando intentaba adelantar en la autopista Managua-Mansaya lo que, al parecer, era una escolta militar. Existían pruebas que indicaban que la escolta militar era la del general Humberto Ortega, Comandante en Jefe del Ejército Popular Sandinista (EPS).
El sandinismo había caído. Violeta Barrios de Chamorro estaba en el poder; sin embargo, bajo los focos, Humberto Ortega continuaba como jefe de ejército, ahora con una nueva cara. El caso del adolescente Genie, lleno de irregularidades, trae a protagonismo nuevamente a Humberto.

Chamorro ordena a una comisión especial de la Asamblea Nacional solicitar a la policía judicial venezolana revisar el caso, que termina señalando a los escoltas del dirigente como autores de la muerte del adolescente, por lo que un juez del séptimo distrito del crimen de Managua termina culpando a los ocho trabajadores del general por el crimen y a Humberto de intentar encubrir el asesinato de Genie.
El caso es pasado a una competencia militar y el 27 de junio de 1994, el Tribunal Militar de Primera Instancia de la Auditoría Militar, a cargo del hasta hace un mes canciller de la dictadura de Nicaragua, Denis Moncada Colindres, desestimó los cargos contra los nueve acusados por no existir suficientes pruebas admisibles contra ellos. Humberto sale librado del caso.
Ese mismo año, Humberto es declarado General en retiro. Desde ahí la vida de Ortega Saavedra se da alejada de los focos públicos y es hasta luego del 2018 que comienza a dar declaraciones sobre la dictadura represiva de su hermano y su tensa relación con su cuñada, la «copresidenta» Rosario Murillo.
La organización opositora Plataforma de Unidad por la Democracia a través de un comunicado en redes sociales, afirma que Humberto murió sin pagar sus crímenes y vivió bajo la impunidad amparado por el sandinismo.
Sus declaraciones lo llevaron a convertirse en enemigo del régimen Ortega-Murillo y vivir sus últimos días de vida, encerrado en su casa bajo custodia policial y morir lentamente por enfermedades cardíacas.

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