«Estamos en las manos del Señor», afirma Monseñor Rolando Álvarez en cautiverio

En el octavo día de cautiverio policial impuesto a monseñor Rolando Álvarez y 10 personas más, entre curas y laicos, el purpurado hizo un llamado a la feligresía a no llenarse de odio porque este sentimiento destruye a la persona y no está en paz consigo mismo. Además llamó a la población a seguir enviando sus intenciones, orando y doblando rodillas por la situación de Nicaragua.
El obispo de la Diócesis de Matagalpa está encerrado en la Curia Episcopal de la Diócesis de Matagalpa por órdenes del régimen tras una escalada represiva contra la Iglesia nicaragüense que se acentuó desde el pasado primero de agosto con el cierre de al menos 10 medios católicos.
«Queremos decirles hermanos y hermanas que nuestro corazón está lleno de amor, por eso estamos en paz. Nuestro corazón está lleno de perdón, de la misericordia de Dios, por eso también les decía que estamos descansados en las manos del Señor, las mejores manos en las que podemos estar», manifestó en la homilía desde la Capilla de Las Misericordias en la Curia Episcopal de Matagalpa.
«Una persona que anda un infierno en el corazón, una furia interna, lo devora el odio, es un fuego maligno, que destruye, que hace mal. No se deje confundir por el demonio. A la primera persona que el odio destruye es así misma, a la propia persona que le ha dado cabida a esa fuerza aniquiladora que es el odio. Al mal se le vence con fuerza del bien. El bien es eternamente poderoso», agregó monseñor Rolando Álvarez.
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El obispo explicó que la desesperanza es otra de las tentaciones que enfrenta Nicaragua, porque un pueblo sin esperanza es un pueblo «autosepultado» que ya no logra ver hacia adelante y el futuro. Animó a los fieles a rechazar la desesperanza de los corazones y dejar que la esperanza que viene de Dios inunde las vidas.
Ayer, 10 de agosto, 61 organizaciones de oposición nicaragüenses solicitaron al papa Francisco que abogue por la libertad personal de monseñor Rolando Álvarez, a quien la dictadura de Daniel Ortega le impuso como «cárcel de facto» la Curia Episcopal de la Diócesis de Matagalpa. Han pasado ocho días desde que la Policía orteguista mantiene sitiada la Curia, impidiendo la salida de monseñor Álvarez y de 10 personas más.
En una carta enviada al Vaticano, los organismos explican al papa Francisco que «escribimos con desesperación en nuestro nombre pero, sobre todo, lo hacemos en nombre de decenas de miles de nicaragüenses quienes dentro del territorio de Nicaragua viven bajo zozobra y amenazas permanentes por temor a represalias- no podrán plasmar sus firmas en este documento».
Asimismo, manifestaron que se sienten «conmovidos e indignados» por los recientes acontecimientos en Matagalpa, en donde «vimos el día de la fiesta de San Juan María Vianney en las cuales monseñor Rolando José Álvarez, (…) aparece rodeado de agentes de la Policía Nacional hincado con el Santísimo en custodia en las manos tras ser impedido a ingresar al templo para celebrar los oficios religiosos propios de ese día».

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